jueves, 16 de abril de 2009

MeRiEnDa




El ritual de la merienda incluye necesariamente dos ítems: los movimientos mecánicos y un amante de turno.
Los datos más o menos son como sigue: ella a la espera del último rumor del sol, se dirige a la cocina y prepara las tostadas en la hornalla grande y el capuccino en la hornalla media (nunca encontró utilidad a la más chica, ni siquiera para un huevo pasado por agua).
Posa, luego, el individual sobre la mesa y acerca la manteca y el cuchillo a la espera de lo demás que se pone a punto en el fuego. Ameniza el ritual con la música adecuada: “estoy buscando una palabra en el umbral de tu misterio…”. Y concluida la preparación, se sienta en actitud de sacerdotisa paciente atendiendo intensamente a su propio interior. Detiene en parca caricia, cada dedo en cada letra, C O F F E E, y el pulgar, siempre solidario, abarca las dos retraídas vocales.
La espuma desaparece demasiado pronto y la obliga a pensar que nunca será capaz de preparar un café como Dios manda (o como ella, simple mortal, ha bebido en los locales a tal fin)
Mira dentro de la taza, buscando el oráculo certero que le marque los pasos a seguir, que le augure el fin de las conversaciones con la silla próxima, librándola de su etiqueta de broma solitaria.
A partir de allí, lo usual. El gesto adusto en cada sorbo, la atención insistentemente puesta en el sonido de los dientes que entrechocan al masticar, la canción que gira en el reproductor y que acompaña con voz queda en cada pausa de la nutrición: “…¿quién fuera el batiscafo de tu abismo?...” . Sonríe, casi como trayendo esa mueca de algún rincón olvidado, y entona: ¿Quién fuera el batiscafo de MI abismo?, ¿quién fuera explorador?...





7 comentarios:

Roci dijo...

me encanto, me gusta mucho ese tema. Un beso enorme Emilia.

Espérame en Siberia dijo...

Quién fuera tu trovador (8)
Corazón
corazón en fuuuga
herido de dudas de amor (L)


Es mi tema favorito de Silvio.
Gracias.

Carla dijo...

Que hermoso post! Me encanto como describiste el momento!

Zimbon dijo...

comparto con la multitud, hermosa descripción!

El amante de turno es requisito indispensable, no?

Felipe B dijo...

Hay una arte oculta y deliciosa en el correcto batimento del café. Ese momento es, sin duda, la suma de los minutos de introspección más efectivos de la vida. Si a eso uno le suma la infatigable voz y la guitarra desgarradora de silvio, se genera sin duda una confluencia de tántrica peligrosidad.
Excelente post, hermoso tributo al desayuno.

Gwynette dijo...

Los rituales!..apenas les damos importancia, nos distrae una mosca volando..
Ese final, fue muyyy auténtico ! :)))

Besitos para ti

eMiLiA dijo...

Zimbon: El amante de turno es INDISPENSABLE. Y cuanto más imaginario, mejor.