martes, 11 de noviembre de 2008

Verborrea polisindética



¡¡¡Ssshhh!!!
No sé bien a qué vino este racconto de vida. ¿Por qué recordar? ¿Por qué remover ese inventario tan bien dispuesto?
Con vos tengo siempre ese sabor amargo de la derrota. Sabor de saber que nunca fuiste mío, a pesar de que en mis caprichos de nena que no quiere que le arrebaten su mejor juguete, te sigo considerando de mi propiedad. ¡Y cómo pataleo cuando te arrancás de mis brazos! ¡Qué de llantos impotentes cuando sos un soldadito de plomo y te alejás a enfrentar tus propias batallas!
Es curioso porque si sos tan sólo esto que invento e “inventareo”. Si sos apenas estas letras que se desmigajan sobre el papel y te calzás tu traje de Golem y yo, creadora persistente, te visto y desvisto a caricia limpia. No encaja pues, en mis estructuras de escriba fracasada que vengas como ahora y te pares frente a mí, lindo y real, y hables por tu propia boca y sonrías con tu propia mirada y te envalentones en un flashback melancólico donde nos relatamos –porque para entonces yo también me subo al delirio y me relamo- y usemos un “nosotros” (primera persona del plural) que implica una pluralidad que nunca nos calzamos (porque no hallamos el talle correcto) y pese a ello -`paradoja estimulante`- vivimos próximos y prójimos tantos días de una vida que de a ratos eran dos y durante, no sé, tres segundos, era una y nos hamacábamos en caballos de lata o nos espiábamos ocultos tras la columna de la timidez o nos abrazábamos en bailes de ojos cerrados o nos revelábamos al chocar de besos y urgencias o nos íbamos errados, silenciosos, desquiciados, cantando lo incongruente de la vida que volvía a ser dos, distintas y distantes.
Y seguís hablando y yo te escucho y es hoy, un hoy donde vos dibujás y te decís feliz esbozando dichas de acuarelas y días de sol trazados con fibra 2.0. Ese mismo hoy donde yo escribo y me digo insana, torpe y creyente, y abandono mis dioses en cada perra que escapa de mi lápiz y perjuro asesinatos y me deshago en lágrimas de grafito. Ay sí yo, abusadora de polisíndeton que no quiere callarse tampoco el mañana, futuro incierto que se cuestiona. ¿Nuevos simulacros? ¿Nuevas confesiones? Y, o, o, y, y, o...

8 comentarios:

Sole dijo...

desahogo en lagrimas de grafito...que curioso!!

Un beso

G. dijo...

Muy lindo texto.
Lo siento entre felicidades espurias y tristezas persistentes más bien reales.

Pero es un muy lindo texto, con sus cambios de ritmo y su crecimiento físico en letras desde las más pequeñas hasta las más grandes.

Es feo ese momento presente que siendo presente, se presenta falso y nos hace recordar ese pasado (Cercano o lejano) que tal vez llena de esperanzas.
Ese momento presente que es un eco del pasado... Tal vez hay que relamerse de ese momento, jugar con él y no pedir más que ese paréntesis en el presente.

Al final llegará el futuro y con ello todo lo demás.

Por lo menos, así lo veo yo.
Hoy.

Besos.

Aureliano Buendía dijo...

Un post triste y desgarrador que mira al pasado.

Desde Macondo te insto a que mires al futuro con optimismo y pensando que lo mejor está por venir.

Besos ¡¡

Tomás dijo...

¿Por qué mirar al pasado nosotros que podemos? Sólo podemos mirar en una dirección sin tropezar, y pensar en infinitas.

Me agrada tu espacio.


Tomás

G. dijo...

No dejes que te quiten el placer del Capitulo 7.
Vos y yo tenemos que hablar, me parece, tenemos historias similares que contarnos, ahogar las penas con las palabras.

Saludos.
No dejes que te quiten el placer del capitulo 7; no dejes.
Hay que crear nuevas cosas.
Chau.

Gwynette dijo...

Abusa del polisíndeton !..para eso tienes un blog para hacer las figuras retóricas que te den la gana. Faltaría más!! =_O

Pero no me llores lágrimas de grafito que son demasiado pesadas para tus hermosos ojos...:-)

Besitos para ti

Dcamps dijo...

"El sabor amargo de la derrota", que dura realidad. Pero ya lo dijo alguien por ahí, "el vencido tiene una dignidad que el vencedor no conoce". Saludos.

Allek dijo...

interesantes tus letras..
un abrazo..
y mucha paz-ciencia!