sábado, 27 de febrero de 2010

Conversemos III


- Yo quería ese final desaforado.

- ¿Pero para llegar al final no habría que tener un principio?

- Siempre devolviéndome la realidad envuelta en papel crepé vos…

- Jaj, no te enojes. Es que de veras es un poco triste corroborar lustro tras lustro ese empeño.

- “Persevero contigo en el desierto contra la voz que clama…”

- ¿Qué?

- Nada. Cosas mías.

- Bueno, en realidad, yo te lo digo por tu bien. Sabés que es así… tu problema es que sos demasiado trágica.

-¿Demasiado trágica?

- Sí.

-Definí demasiado…

-¿Ves? Hacés estas cosas, te enredás en las palabras, buscando siempre vaya a saber qué cosa. Arrinconándome, cercándome…

- ¿Eso te hago?

- Eso siento.

- La asfixia, ¿no?

- Sí.

- Yo también me asfixio bastante. De tanto en tanto se acercan hordas de palabras y se precipitan sobre mi cuello, como una milicia en miniatura. Es una imagen graciosa si se la visualiza. Porque son como pequeños seres que se levantan decididos a matarme a certeza limpia. Vienen con sus pequeñas manitos, cubiertas con guantecitos de letras y zas… primer sopapo para la estúpida creyente en la forma de un metafórico sintagma: “arremete viajera”. Lo cual no es más que una advertencia para que de una vez por todas camine en dirección contraria a vos.

O bien, hay días menos “líricos” donde cada cachetazo es más bien una alienante sirena, como la de las ambulancias ¿viste?, para que despierte del letargo somnoliento en el que estoy sumida desde hace demasiado tiempo.

-

- Tu asfixia es una asfixia de cotillón al lado de la mía. No podés imaginarte siquiera lo que es lidiar con esos pensamientos. Tan, tan, tan, todo el día machacando mi cabeza.

- Un poco más de viento y de sol para vos.

-Quizá… o puede que deba dedicar mis horas a escribirme a mí, para variar, y dar con la versión más amable de todas las que soy. Descubrir que en realidad ha sido una pérdida de tiempo el inventarte a vos exacto para mí, cuando el centro del mandala al que debí arribar desde las horas primigenias, es a construirme exactamente igual a lo que soy… menos viciada de vos, claro.

-¿Todavía no aceptás que sos trágica?

-¿Te comenté que aún deseo ese final desaforado....?


12 comentarios:

eMiLiA dijo...

No, las palabras no hacen el amor
hacen la ausencia.
Si digo agua, ¿beberé?
Si digo pan, ¿comeré?


Pizarnik

Espérame en Siberia dijo...

Jajajaja, me encantó, Emilia.
También me he sentido así de trágica (aunque ella no termine de admitir que lo es) cuando se trata de relaciones.

¿Y viste que al final la respuesta estaba en la foto?, jajajaja.

Te dejo muchos besos, y gracias por unirte al abrazo a Chile. Ya sabes que en los corazones no existen esas ridiculeces de las fronteras.

¡Muá!

Estonetes dijo...

Me acabo de dar cuenta de que hoy tengo un día "lírico".
Me encanta lo que escribres.
Besos

Noelplebeyo dijo...

Si escribes puedes comer...díselo a los best sellers, jjeje

Besotes

La sonrisa de Hiperión dijo...

Un placer siempre pasar por tu espacio. Siempre algo diferente y enriquecedor... Bebiéndome tus letras.

Saludos y un abrazo enorme.

Estepa Grisa dijo...

¡Es exactamente así! Es exactamente así...

Rocío dijo...

GENIA SIEMPRE :D me encanto, un abrazo enorme emi

Estepa Grisa dijo...

No creas, en mi caso también conducen todos a la fuking Roma, pero me he propuesto que no se note tanto, al menos de vez en cuando...

Valentina dijo...

"[...]Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay".

Besos Emilia.

tusojosmiletra dijo...

Emilia: muy buen dialogo...me identifique bastante en ciertas expresiones y conclusiones y muy buena las palabras q elejiste de A.Pizarnik...Besos. David.V.

Stalie dijo...

jajaj muy lindo !!

Claudia Perez dijo...

Que linda la Pizarnik!
Me gusta mucho lo que citas.

Un par de veces me han dicho que peleo mucho con las palabras, q me enredo muy fácilmente… jeje (igual te confieso q es al revés, creo… je)

Besotes