lunes, 12 de octubre de 2009

Capricho de infancia




No tengo ganas de despedirme
y tú me dices que debo irme.
La desganada seré a tu lado,
lágima viva por tu costado.
A estar sin ti vas a enseñarme,
porque no se desenamorarme.
No tengo ganas de soledades,
de amor partido en dos mitades,
ni de que falten a mi caricia
las manos tuyas miedo y delicia,
y aunque te enojes, volveré a verte:
¡No tengo ganas de no quererte!
[Elsa Bornemann]

7 comentarios:

eMiLiA dijo...

Cuando niña aprendía de a poco versos sueltos y los dedicaba en silencio:

"No conocí el paisito
de donde tu llegabas:
Toqué tu piel y dije:
-Viene de donde se ama.
Por eso fui tu amiga:
de puro equivocada"

"Fuiste un sueño apenitas
y era yo quien soñaba."

Y otras varias palabras ajenas que se reunían a mi lado sólo para forjar una creencia de eternidad:
¿Cuánto dura el amor eterno entonces?

Luego de años, AÑOS. Esos que no caben en ningún calendario, volvieron los versos a demostrarme mi error: no sigas con esa persistencia pueril. Ya no es amor.

Winter Confessions dijo...

Me gusta.

Espérame en Siberia dijo...

El amor es eterno mientras dura, Emilia. Bien lo decía nuestro Jorgito Borges.

Qué hermosa entrada la de hoy.

Muchos besos.

"mejor llamame Sole" dijo...

hay un poema de esta mujer que me encanta y dice algo así "yo dibujo puentes para que me encuentres..."
un día voy a subirlo entero porque es sencillo y precioso.
Un abrazo!

BÁRBARA dijo...

A mi los versos me marean, prefiero la prosa, porque en ella no hay rima, no hay tanta maqueta, la forma debe ser lo que me da vértigo. De todas maneras, he aprendido a luchar con ellos, a enseñarlos sin que me cambie la cara. Debe ser que la poesía es la ciencia del amor y eso se me da complejo, el amor y yo estamos llenos de aristas. saludos emilia, bello post.

Ipnauj dijo...

El corazón manda, el resto se somete.

Un gran saludo.

Valentina dijo...

Hola guapísima!!

¿Cómo te va?

Qué entrada hermosa, yo tampoco tengo ganas de despedirme, no quiero, pero como has escrito: “no sigas con esa persistencia pueril. Ya no es amor.” Y quizás nunca fue.

Un beso y un fuerte abrazo.

Te echaba muchísimo de menos a ti y tus escritos.