sábado, 26 de febrero de 2011

La amante (del círculo polar)


“Toda historia de amor tiene un final feliz, sólo hay que saber cuándo parar de contarla.”

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No recuerda bien si la frase la escuchó en los caprichos del aire o cayó ante sus ojos dibujada en una hoja con más borrones que certezas. Lo que no pudo negar es que, al instante, esas palabras se adhirieron a su cabeza a la manera de toca o adorno primaveral.

Amores felices. Amores. Amores con finales. Finales felices. Jugueteó con cada término con la clara intención de eludir el recuerdo. Amores felices. Amores. Amores con finales. Finales felices… vos. Subrepticiamente se acercó su imagen y ella maldijo la debilidad del ejercicio sintáctico. He sido tan feliz contigo. Tarareó y sonrió. ¿Lo he sido? No supo qué pensar. Si todo final feliz es directamente proporcional al instante en que se le da finalización…, esbozó un intento de pensamiento lógico. Nada tenía sentido. Esa historia tuvo varios principios y finales. Ahí residió el error. Si hubiera finalizado cuando apenas eran niños y la historia no tenía tinta ni para ser dibujada, quizás sí hubiera sido posible la felicidad. Pero no. Un nuevo principio y lo cíclico del desatino. ¿Y ese otro final? Tan abrupto, tan absurdo, tan… La felicidad se fue deshaciendo a golpe de memoria por lo que cree conveniente detener enumeraciones. Aunque el juego ya se inició, el corazón volvió a abrirse y sabe que cuando esto sucede no se cauteriza así como así. ¡Dios! ¿Otra vez? Aquí se confunden los sentidos y se confía en la eternidad. Esta vez es la definitiva, jura. No. Otro final sin perdices. Entonces esto es todo. Abajo la teoría del corte a tiempo. No aprenderé nunca a retirarme a tiempo. Agotada de escarbar en intentonas se da un golpecito correctivo en la sien izquierda y asume la derrota mayor. Soy una pésima narradora de cuentos de hadas, sentencia. Sabe bien que vinieron otros roces, otras miradas, algunas lastimaduras y varios adioses de cotillón con la confianza del hasta luego. ¿Para qué? Ya no debo contar esta historia que nunca supo tener final feliz. Baja la cabeza, otea en el horizonte del pasado y se auto convence que nada de lo dicho o hecho, ninguna precisión temporal, menos aún la reticente magia podía lograr algo con ellos. Eran un caso perdido. Eran dos almas perdidas que buscaban respuestas en la ventanilla equivocada. Knock, knock, knocking on heaven´s door. Será otro cielo, se prometió. Encarama su mirada, palpa sus ateridos miembros y en un gesto insolente contradice a Kafka: hay esperanzas y una de ellas es para mí.

21 comentarios:

eMiLiA dijo...

"Es bueno que las vidas tengan varios círculos. Pero la mía, mi vida, sólo ha dado la vuelta una vez y no del todo. Falta lo más importante. He escrito tantas veces su nombre dentro. Y aquí, ahora mismo, no puedo cerrar nada. Estoy solo."

Otto en "Los amantes del círculo polar."

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amante

1.

(Del ant. part. act. de amar; lat. amans, -antis).

1. adj. Que ama. U. t. c. s.


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Estonetes dijo...

Me suena la película. Creo que tengo algo pendiente con alguien respecto a ella, aunque igual lo soñé :)

Noelplebeyo dijo...

seguro que llevas un final feliz

besos

Dayán Lorank dijo...

¡Me ha encantado lo que has escrito!

¡Es MA-RA-VI-LLO-SO!

Siempre he pensado que cerrar círculos es bueno, sin embargo, la esperanza puede vivir ahí.


Dos abrazotes para ti Emilia!

Lila Biscia dijo...

Los finales nunca son felices, porque por algo son finales... cuando hay felicidad, uno no quiere terminar nada, no? y quiere creer que en ese amor hay eternidad.

Quizas, el amor, no sea exclusivamente feliz, pero sí necesariamente intenso.

(me devolviste la de bebe, gracias, eh? jajja)

besos y me encanto esta entrada (hoy me veo la peli, despues cuando te odie, te aviso jajaa)

Mica dijo...

Hola, esto es genial. Muy hermoso.
¿De dónde salió?
La frase del comienzo es sublime.

hana dijo...

Ayer precisamente estuve pensando en esa peli, es más, hablando de ella y que me dejó las ganas de viajar y conocer en persona las auroras que se ven por finlandia, lo que pasa que estan tan al norte... en otra vida será.

salud


p/d.- un paréntesis entre el silencio. ( ) .

Roberto dijo...

estuve vovlivendo a ver "los amantes" esta semana, una casualidad hermosa...

mi concpeto del amor cambiçon la primera vez que la ví...

un beso

Roberto dijo...
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Carlos dijo...

Hay circulos que están eternamente dando redondas vueltas, pero que jamás acaban de cerrarse.
Eso es así, tal vez una fuerza irrefrenable hace qeu eso sea así. no sé...

German Buch dijo...

Habían pasado diecisiete años. Permaneció sentado sembrando su pensamiento en su amor de ayer. En la hora de oscuridad, el reloj marcaba las 14 horas, esperaba el paso invernal en el nacimiento sol, el eje rotativo de su amor. Esa luz que permanecía oculta las veinticuatro horas de su existencia, sin dejar de ver su amor de ayer, el que perduraba en su vida más allá del círculo polar.
Sobre la puerta de cielo, se habría la esperanza de su sueño, el reencuentro de su amante, el eje rotatorio de su vida.
La esperanza gravitaba enderredor.
Al otro lado de la oscuridad, se extendía el haz de luz, como faro invisible, más allá de su horizonte, donde ella permanecía a la espera del solsticio de verano.

MARIAN dijo...

la ultima frase lo resume todo, hay esperanzas y una es para mi,los finales se pueden cambiar, un saludo

mori dijo...

Y que quede la esperanza!!!! Bonito!

Carlos dijo...

" y lo cíclico del desatino." Me quedo en esa frase por algunos silencios...

" ...y de la esperanza un mal amigo... ", repito junto con los pibes de Las Pastillas del Abuelo.

¡Abrazo Emilia! Esta entrada me sorprendió :)

La sonrisa de Hiperión dijo...

Buenos y soleados días por aquí abajo, en Andalucía. Como siempre un placer pasar por aquí... Gracias por compartir tus cosas con nosotros.

Saludos y un abrazo.

Ipnauj dijo...

En el infinito se confirma el amor.

Un gran saludo.

blasblog dijo...

cìrculos y espirales describen la subida para ir a golpear la puerta del cielo;
el texto transmite bellas imàgenes no obstante el fondo melancòlico
un saludo
Blas

eMiLiA dijo...

Mica: La leí en algún blog alguna vez y luego, gracias al amigo Google, supe que era de una historieta llamada "The Sandman".

Quise responderte en tu blog pero no pude.

:/

angelcifu dijo...

Hola emilia, soy otto..y estoy profundamente enamorado de anna.
Y esoy dando vueltas de manera cíclica, como la órbita que describe un satélite... alrededor de la Luna. Es por eso que entiendo de qué hablas..y me gusta cómo lo expresas. Fue un placer leerte, volveré...seguro.
Aprovecho para invitarte a conocerme en mi desierto....

http://cequiembellitledesert.blogspot.com/2010/12/un-esfuerzo-total.html

salud y alegrías a pares))

eslabon y pedernal dijo...

"Adioses de cotillón", que genialidad!
y la frase del comienzo un hallazgo.
Saludos

staghfirullah dijo...

por fin descubrí cuanto tiempo llevo visitando tus sueños...un abrazo amiga.