jueves, 29 de julio de 2010

Alguien llama




Pisa la tierra que rasgará con la memoria de antaño. Busca ese cielo verde acariciado de infancia. Con mano trémula la alza un aullido sutil, conocido. La sonrisa primigenia le augura confianzas y promete el marcado encuentro. Tanta nostalgia deshecha entre los surcos que plasmó a arañazos.
Caer en ese fondo inveterado. Caer sin fin para ser una, ambas, hasta que arrecie el sol.





martes, 27 de julio de 2010

He llamado al viento, le confié mi deseo de ser.



"Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.
Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro."

sábado, 24 de julio de 2010

Postales II







[Todos caminos por recorrer]

viernes, 16 de julio de 2010

Confesión de invierno


Piso el suelo con bocados de ansiedad
y me lleno de reliquias el cuerpo, salgo
asustando. Repito en larguísimo silencio
abulias y taconeo deslizándome sin prisa
por las avenidas buscando un no sé qué, aquello
que no se nombra porque no se sabe y acapara
gran parte del día ponerme bajo una sombra.
La que sea, a estas alturas elijo la que sea.

miércoles, 14 de julio de 2010

Free as a bird


"Yo quisiera hacer lo que se me da la gana detrás de la cortina de la locura. Así, arreglaría las flores todo el día, pintaría el dolor, el amor y la ternura, me reiría a mis anchas de los otros y sobre todo de mí. Construiría mi mundo, que mientras viviera, sería mío y de todos..."

domingo, 11 de julio de 2010

El giro del tercer acto


"Yo representaba el estado al que uno aspira durante toda su vida, pero ante el que, cuando llega la posibilidad de que ese sueño se cumpla, uno retrocede con una sensación de rabia y desilusión. A Lázar le gustaba mucho El sueño, una obra de teatro de Strindberg. ¿La conoces? Yo nunca la he visto. Él citaba a menudo algunas líneas o resumía alguna escena. Decía que en ese drama hay un personaje cuyo mayor deseo es que la vida le conceda una caja de pesca verde, ya sabes, una de esas cajitas de color verde en las que los pescadores guardan hilo, anzuelo y cebo. El personaje envejece, le pasa la vida por encima y, por fin, un día los dioses se apiadan de él y deciden regalarle la caja de pesca… Y entonces el personaje, con el tan deseado presente en las manos, se acerca al proscenio, observa durante un buen rato la cajita y luego, con profunda tristeza dice: “No era este verde…”. Lázar citaba esta frase cuando la conversación giraba en torno a los deseos humanos. Y cuando Judit empezó a conocerme, poco a poco me fui percatando de que yo para ella “no era ese verde”. Durante mucho tiempo no se atrevió a verme como yo era en realidad. Nunca nos atrevemos a reducir a dimensiones humanas lo que nuestro ferviente deseo ha transformado en un ideal."

jueves, 8 de julio de 2010

Nadie en el espejo



"Suelo creer que hay algo que mirar, alguien a encontrar, pero me estrello al fin con un espejo de reflejo ruin..."