lunes, 20 de abril de 2009

Lunes

EL AMOR DIFÍCIL

Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.
Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.
Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.
Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.
Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses,
yo sabría
explicarme contigo.
.
.
[Luis García Montero]

jueves, 16 de abril de 2009

MeRiEnDa




El ritual de la merienda incluye necesariamente dos ítems: los movimientos mecánicos y un amante de turno.
Los datos más o menos son como sigue: ella a la espera del último rumor del sol, se dirige a la cocina y prepara las tostadas en la hornalla grande y el capuccino en la hornalla media (nunca encontró utilidad a la más chica, ni siquiera para un huevo pasado por agua).
Posa, luego, el individual sobre la mesa y acerca la manteca y el cuchillo a la espera de lo demás que se pone a punto en el fuego. Ameniza el ritual con la música adecuada: “estoy buscando una palabra en el umbral de tu misterio…”. Y concluida la preparación, se sienta en actitud de sacerdotisa paciente atendiendo intensamente a su propio interior. Detiene en parca caricia, cada dedo en cada letra, C O F F E E, y el pulgar, siempre solidario, abarca las dos retraídas vocales.
La espuma desaparece demasiado pronto y la obliga a pensar que nunca será capaz de preparar un café como Dios manda (o como ella, simple mortal, ha bebido en los locales a tal fin)
Mira dentro de la taza, buscando el oráculo certero que le marque los pasos a seguir, que le augure el fin de las conversaciones con la silla próxima, librándola de su etiqueta de broma solitaria.
A partir de allí, lo usual. El gesto adusto en cada sorbo, la atención insistentemente puesta en el sonido de los dientes que entrechocan al masticar, la canción que gira en el reproductor y que acompaña con voz queda en cada pausa de la nutrición: “…¿quién fuera el batiscafo de tu abismo?...” . Sonríe, casi como trayendo esa mueca de algún rincón olvidado, y entona: ¿Quién fuera el batiscafo de MI abismo?, ¿quién fuera explorador?...





lunes, 13 de abril de 2009

Durmiente, a veces bella


La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme. Está esperando al príncipe. Y cuando lo oye acercarse, simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho, pero ella lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.
[Marco Denevi]

sábado, 11 de abril de 2009

¡Sonríe!





Smile
Smile, though your heart is aching

Smile, even though it’s breaking
When there are clouds in the sky
you’ll get by
If you smile through your fear and sorrow
Smile and maybe tomorrow
You’ll see the sun come shining through
for you
Light up your face with gladness

Hide every trace of sadness
Although a tear may be ever so near
That’s the time you must keep on trying
Smile what’s the use of crying
You’ll find that life is still worthwhile
If you’ll just
Smile



jueves, 9 de abril de 2009

Sensible


"La mayoría de las personas cuando tienen una aventura o una relación larga y rompen, la olvidan, pasan a otra cosa y la olvidan como si nada hubiera pasado. Yo jamás olvido a alguien con quien he compartido algo, porque cada persona tiene sus cualidades propias, no se puede reemplazar a nadie, lo que se pierde, se pierde. Cada vez que acabo una relación me afecta muchísimo, jamás me recupero del todo, por eso pongo mucho cuidado en las relaciones porque me duelen demasiado, aunque sea el rollo de una noche...no suelo tenerlos porque echaría de menos las cualidades propias de esa persona, me fijo en los pequeños detalles".
[Palabra de Cèline en Antes del atardecer]

lunes, 6 de abril de 2009

Es pues un enamorado el que habla y dice...


EXILIO: Al decidir renunciar al estado amoroso, el sujeto se ve con tristeza exiliado de su Imaginario.



La pasión amorosa es un delirio; pero el delirio no es extraño; todo el mundo habla de él, está ya domesticado. Lo que es enigmático es la pérdida del delirio: (¿se entra en qué?)

En el duelo real, el objeto amado ha dejado de existir. En el duelo amoroso, el objeto no está ni muerto ni distante. Soy yo quien decido que su imagen debe morir. Durante el tiempo de este duelo extraño, me será necesario pues sufrir dos desdichas contrarias: sufrir porque el otro esté presente (sin cesar, a pesar suyo, de herirme) y entristecerme porque esté muerto (tanto, al menos, como lo amaba).

El duelo de la imagen, si lo pierdo, me angustia; pero, si lo logro, me pone triste. Si el exilio de lo Imaginario es la vía necesaria de la "curación" debemos convenir que aquí el progreso es triste.

El ser amado debe entrar en la melancolía de su propia decadencia. Y es preciso, concurrentemente con mi propio duelo, prever y asumir esa melancolía del otro, y yo la sufro, porque lo amo todavía.

Trato de arrancarme a lo Imaginario amoroso: pero lo Imaginario arde por debajo; lo que había sido abandonado resurge; de la tumba mal cerrada retumba bruscamente un largo grito.

[Fragmentos de un discurso amoroso - Roland Barthes]

sábado, 4 de abril de 2009

La vida es más compleja de lo que parece...

El velo semitransparente
del desasosiego
un día se vino a instalar
entre el mundo y mis ojos...
Yo estaba empeñado en no ver
lo que ví
, pero a veces

la vida es más compleja de
lo que parece...

Pensaste que me iba a quebrar
y subiste tu apuesta,
me hiciste sentir el sabor
de mi propia cocina...

Volví a creer que se tiene
lo que se merece,

la vida es más compleja de
lo que parece...

Todas las versiones
encuentran sitio en mi mesa...
Todas mis canciones
por una sola certeza.

No quiero que lleves de mi
nada que no te marque.
El tiempo dirá si al final
nos valió lo dolido...


Perderme, por lo que yo ví
te rejuvenece,


la vida es más compleja de
lo que parece...

Mejor, o peor, cada cual
seguirá su camino...
Cuánto te quise, quizás,
seguirás sin saberlo...

Lo que dolería por siempre,
ya se desvanece,


la vida es más compleja de
lo que parece...










Complejizando lo que debería ser simple. No te quiso. Punto.