jueves, 19 de marzo de 2009

Introspección externa - paradoja estimulante -






me miro y no me reconozco.
me miro como nunca antes,

me miro como siempre.

me miro y no soy yo y

también lo soy

porque de nada vale que

me oculte en sus espejos resquebrajados

ni que me vea,

eterna y mudable,

metamorfoseándome en mis innúmeros yoes.

me veo y ya no quiero verme.

cierro los ojos y ya no soy.

los abro.

uno,

dos,

tres,

cuatro,

cinco

segundos,

minutos,

horas,

dias,

años,

después y ahí sigo,

eterna y mudable

hasta el próximo espejo.




.





Cuando compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues qué otra manera hay decíme
qué otra manera de saber quién soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
la miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirarme
como esa extraña vez-mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré esa soy yo ésa es idea
y le sonreiré dándome ánimos.


[Idea Vilariño]

lunes, 16 de marzo de 2009

Montevideo


“Yo tengo pintada en la piel la lágrima de esta ciudad, la misma que da de beber, la misma te hará naufragar. Yo tengo en la piel su sabor, un leve resabio de sal, que nunca he sabido esconder, que nunca he sabido mirar. […]”

[Montevideo – Jorge Drexler]




viajar.
1. intr. Trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción. [RAE]

Debí moverme. Era necesario. No podía quedarme acá un rato más. Lo curioso es que el viaje estaba previsto antes de esta necesidad de “traslado”.
En fin, buen viaje, al fin. Los paisajes se borroneaban al son del velocímetro y yo creí por un instante poder ejercer ese poder mágico con ciertos aspectos de mi vida. ¿Imposible? Puede ser, en última instancia fue nada más que una aventura simple…




Vine hasta aquí
para poder abrazarte y sentí
que ya tus brazos se niegan a ir
hacia los míos lentos.

Hoy vine hasta aquí
dejando atrás el sabor a ciudad,
y la amargura que intento cambiar
no sea mi alimento.

Y
lo mejor que me pudo pasar en el viaje
fue mirar el paisaje y seguir,

fue mirar el paisaje y seguir...

Tan tonto fui,
aquella tarde me hiciste dudar,
trabaste mi alma con tu frialdad
amor siguiendo al viento.

Y
el miedo a sufrir
hoy me congela en el rancho peor

si hace frío que venga el calor
yo no quiero estar viejo.

Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje
fue mirar el paisaje y seguir,
fue mirar el paisaje y seguir...

Y al volver
a mi querida ciudad contaré
a los amigos que un día dejé
esta aventura simple
.

Voy a mentir
cuando les diga que ya superé
que nunca hubo dolor en mi piel,
y que nada tuyo existe, nena.


[Vine hasta aquí – Los piojos]











viernes, 13 de marzo de 2009


IV


-Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas?
Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas.
¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron , pues, de mi costado, no me dueles?
Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo.
La hembra es siempre más grande, de algún modo.
Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día.
Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.
¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar, para ver, como un tercer ojo, como otro pie que sólo yo sé que tuve.
.
[Jaime sabines - Adán y Eva (Fragmento)]

miércoles, 11 de marzo de 2009

La melopea

Empezar
Todavía no he bebido lo suficiente.
No digo mucho, digo lo suficiente.
Así que ahórrate la otra vez
y próximas.
Nunca dije: atada soy.
Ni me horroricé por un beso
en cualquier parte.
Adoro
sólo lo adorable. Un día, u otro
siempre puede asomarse una
a la ventana y ver tejados.
Adoro los tejados y beber.
Bebo para la tirria, para
comprender. No te entiendo,
me levanto, está bien,
no me quedo.
[Concha García]

martes, 10 de marzo de 2009

Siesta

Durmiendo acallo el hastío que me precede como una máscara señalada. Cada línea en mi rostro que los sueños dibujan, son el boceto de un futuro inalcanzable: es el despertar que pugna por protagonizar esta pieza.
Mi cuerpo levita y en su resistencia se enreda con el vaho de peces putrefactos y espejos cantores: la, la, la, la, la, la, la, laaaaaaaaaa. Es la vida de la eterna durmiente.
No quiero caer. Que sea éste el preludio eterno de un atardecer de adioses y resacas del olvido.

sábado, 7 de marzo de 2009

Soy mi propio verdugo




Me dueles.
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza, córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.


[Jaime Sabines]

jueves, 5 de marzo de 2009

Si lo dice Joaquín...






"... ahora que, casi siempre, tengo ganas de trepar a tu ventana y quitarme el antifaz."